Gustavo Adolfo Bécquer. El CaminArte

GUSTAVO ADOLFO BECQUER: Espectador de Su Alma

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, Nace en 1836 en la ciudad de Sevilla (España) y muere en Madrid en 1870 a los 34 años de edad.

Su padre era pintor. Su madre descendía de una familia de comerciantes, por lo que en su infancia no pasó necesidades ni pobreza. A muy corta edad, queda huérfano, y es su tía quien se hace cargo de él y sus hermanos. Años más tarde, pasa a vivir con su madrina. Y ya a muy tierna edad, comienza a interesarse por la pintura y la poesía.

En 1854 viaja a Madrid aunque no le va todo lo bien que quisiera ya que realiza algunos trabajos de escritor en periódicos de poca importancia.

Pero con perseverancia, comienza a hacerse un pequeño hueco al escribir algunas de sus leyendas y poco a poco a hacerse más conoció.

En 1857 empieza a salir del apuro económico al trabajar dentro de la Dirección de Bienes Nacionales, pero fue expulsado del puesto, por pillarlo en más de una ocasión, dibujando escenas de los libros de Shakespeare, su verdadera pasión.

Ese mismo año contrae tuberculosis, además, su vida bohemia no era admirada ni para coquetear con jóvenes muchachas, ni para alardear en el amor, hasta que en 1861 se casa con Casta Esteban y Navarro, con la que tuvo tres hijos, de los cuales el último, se cree que no era suyo, ya que su esposa le fue infiel. La tuberculosis lo abrazaba cada vez con más énfasis…

Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de Muerte (Vicente_Palmaroli) Fuente Wikipedia
Gustavo Adolfo Bécquer en el lecho de Muerte (Vicente Palmaroli) Fuente Wikipedia

Cerca de las navidades de 1870 Becquer está en Madrid en el tranvía, no se encuentra bien y pide que lo lleven a la parte descubierta, donde la nieve caía, para quedar totalmente cubierto por ella…como si el frío abrazo de la muerte lo arropara. En su lecho de muerte pide que reúnan sus versos y los publiquen ya que al estar muerto sería cuando más fama le otorgaran. Y no se equivocaba. Cuatro días después, cansado y agotado…más por su platónica búsqueda, que por su propia enfermedad,  fallece a los 34 años. Minutos después, el mismo día de su muerte, hubo un eclipse de Sol, entendiendo así sus seguidores, que hasta el cielo se vistió de luto.

Gustavo Adolfo Becker, fue un espectador de su alma, mientras esperaba al verdadero amor. Se dice que vivía atormentado por el amor que jamás tuvo, que nunca sintió junto a él. Se cree que escribió siempre sus líneas, a una mujer que nunca existió, que hacía  que sus versos fueran melancolía, como si alguna vez la hubiese tenido. Sus últimas palabras fueron…Todo Mortal.

Sus restos se encuentran en el Panteón de Sevillanos Ilustres, Iglesia de la Asunción en (Sevilla).

Una de sus frases decía. –“¡Lástima que el Amor, un diccionario, no tenga donde hallar, cuando el orgullo es simplemente orgullo y cuando es dignidad!”

Se solía inspirar en cuentos y leyendas de allí por donde pasaba. Suele empezar algunos de sus relatos, comentando que es una algo que le han contado, quizá por embaucar al lector, que siempre es de mas agrado si sabe que ha sido real. Como en el caso de la historia que viene a continuación.

Si deseas escuchar uno de sus relatos más mágicos, puedes hacerlo pinchando en la Imagen

La-Llamada-De-La-Luna.-(LLDLL)-El-Ente,-película.-Gustavo-Adolfo-Becker,-El-Monte-de-las-Animas.
La Llamada De La Luna.(LLDLL) Gustavo AdolfoBecker. El Monte de las Animas.

Textos del ElCaminArte.

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